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martes, 16 de diciembre de 2008

La Alcachofa


La alcachofa goza de cualidades medicinales en el tratamiento de numerosas enfermedades, debido especialmente a sus propiedades alcalinizantes.
Es muy recomendable en las convalecencias, así como para los que sufren de anemias, cirrosis, debilidad general y raquitismo, muy particular en los niños. Para estos casos no solamente se utilizará la misma hortaliza, sino también se aprovechará el agua en que fue cocida, preparando con el diferentes sopas nutritivas.
Es muy recomendable en el reumatismo, artritis, trastornos renales, etc. pero es particularmente eficaz para los acidificados por exceso de alimentos que originan ácido úrico y otras sustancias que dañan el organismo.
Además es muy estimulante en los intestinos, recomendándose en casos de estreñimientos.
También es eficaz para los que padecen de uremia, obesidad, toxemia, arenillas en la vejiga y los riñones e inflamaciones rebeldes en general.
La alcachofa estimula la función del hígado entonando las células hepáticas y por consiguiente es sumamente eficaz en las enfermedades de este órgano, como su insuficiencia y congestión. Además regula las alteraciones de las vías biliares y es benéfica en el tratamiento de la icteria.
En todos los casos mencionados, se utiliza la alcachofa tierna cruda o muy ligeramente hervida y se comerá por lo menos 2 veces cada día y en abundancia durante algunas semanas, hasta alejar la enfermedad que se está tratando.
La alcachofa cocida en vino blanco
Ha sido recomendada contra el reumatismo, la gota, enfermedades de las vías urinarias como mal de piedra, ictericia, diarreas crónicas, fiebres intermitentes, hidropesia rebeldes, contra el paludismo es muy eficaz para esto se hace hervir una alcachofa en un litro de agua hasta reducirla en la tercera parte, luego se suspende por 15 días y después se repite nuevamente en la misma forma hasta obtener la curación completa. La alcachofa ligeramente hervida
Constituye un tónico purificador de los pulmones y enfermedades de estos órganos, como la neumonía y tos con inflamación. También es magnifica en la diabetes. El zumo de la alcachofa se emplea con éxito en la hidropesia, el escorbuto y la ictericia crónica ; y para todos estos casos se tomará en ayunas una cucharadita. Las raíces de la alcachofa son magnificas para las afecciones urinarias por sus propiedades diuréticas. También establecen la libertad de las vías digestivas y biliares ; para estos casos se usará en decocción.
Aplicaciones externas de la alcachofa La alcachofa se emplea también externamente, en forma de fricciones frecuentes para combatir los dolores reumáticos, artriticos y de los riñones y para ello se utilizará en decocción y los tallos.
La alcachofa carece prácticamente de grasas (0.12% de su composición) y, al igual que el resto de las verduras, contiene cantidades pequeñas de hidratos de carbono (2.9%) y proteínas (2.4%); por tal motivo, es fácil concluir que su aporte calórico es bajo (21.56 kilocalorías por cara 100 gramos). También destaca la presencia de inulina, carbohidrato derivado de la sacarosa que se asimila lentamente en el organismo y que ayuda a mantener niveles normales de glucosa en sangre. Asimismo, la alcachofa es rica en fibra, necesaria para la regulación del tránsito intestinal y para regular el consumo de colesterol (evita que el sistema digestivo lo absorba en exceso), sin olvidar que aporta minerales de gran utilidad para el organismo. Por si fuera poco, brinda importantes cifras de calcio y potasio, además de que 100 gramos de este vegetal cubren 16% de la necesidad diaria de fósforo, 10% de la de hierro y 8% de la de magnesio.
Entre las vitaminas destaca la presencia de vitaminas B1 (tiamina), B3 (niacina) y C (ácido ascórbico). Sin embargo, es más importante la presencia de una serie de sustancias que se encuentran en pequeña cantidad, pero que están dotadas de efectos benéficos:
Cinarina. Sustancia responsable del sabor ligeramente amargo de la alcachofa, capaz de estimular la secreción de bilis (compuesto secretado por el hígado que se almacena en la vesícula biliar y que ayuda a digerir las grasas) y la excreción de orina (acción diurética).
Ácidos orgánicos málico, cítrico oxálico, y clorogénico. Facilitan la acción de la cinarina, además de que actúan como antioxidantes, es decir, bloquean sustancias responsables del envejecimiento celular y algunas formas de cáncer (radicales libres).
Cinarósido. Sustancia de la familia de los flavonoides cuya acción antiinflamatoria se ha comprobado.
Fitoesteroles. Compuestos vegetales con capacidad para limitar la absorción de grasas en el intestino.
Debido a lo anterior, queda claro que la alcachofa no sólo es un alimento que aporta nutrientes sino que es eficaz protector de la salud. Su bajo contenido calórico y alta proporción de agua y fibra la convierten en un recurso excelente de las dietas de adelgazamiento. A su vez, su contenido de vitamina C y antioxidantes ayuda a prevenir cáncer y enfermedades que impactan en el sistema circulatorio, entre ellas altos niveles de colesterol (compuesto graso que produce el hígado para proteger a las membranas celulares de todo el cuerpo, pero que cuando lo hay en exceso comienza a acumularse en las paredes de venas y arterias, obstruyéndolas).
Cabe destacar el efecto protector que ejerce la cinarina sobre el sistema digestivo y, en particular, sobre el hígado, ya que aumenta la producción de bilis necesaria para la digestión de grasas. Además, favorece la eliminación de toxinas y la depuración del organismo debido a que estimula al riñón para producir orina.
Por su parte, la inulina, aparte de tener las propiedades clásicas de cualquier fibra para regular el tránsito intestinal, contribuye a la mejor absorción del calcio, a la estimulación de las defensas naturales de la flora intestinal y a la reducción del colesterol y los niveles de azúcar en sangre, por lo que la alcachofa es un alimento muy aconsejado en la dieta de los pacientes con diabetes (niveles de azúcar elevados por nulo o escaso aprovechamiento de hormona insulina).
Las propiedades antes mencionadas convierten a este vegetal en uno de los alimentos que más ayudan a la salud, las mujeres lactantes deben moderar su consumo porque modifica el sabor de la leche y la vuelve amarga. Consejos prácticos
Los expertos en gastronomía y nutrición recomiendan que el consumo de la alcachofa ocurra lo más pronto posible después de que se ha adquirido, a fin de que su consistencia y propiedades se mantengan óptimamente. En general, cuando se introduce en una bolsa de plástico cerrada puede conservarse en buenas condiciones de 3 a 7 días en el refrigerador.
Un consejo muy útil para evitar que las alcachofas se ennegrezcan antes de cocerlas o de freírlas es ponerlas en un recipiente con agua fría y el jugo de medio limón; es importante no exceder dicha cantidad del cítrico, a fin de que no oculte el sabor natural de la hortaliza. En este mismo sentido, es preferible no cocer este alimento en cazuelas de hierro o aluminio, pues en tal caso adquirirá desagradable aspecto, además de que sus propiedades se alterarán.
Por último, vale la pena recordar que las alcachofas se pueden preparar de múltiples maneras: fritas, rebozadas, al horno o a la plancha. Sin embargo, cocidas al vapor o con poco agua es la mejor forma de cocinarlas sin que pierdan sus propiedades y sabor, el cual se caracteriza por ser ligeramente amargo, pero con agradable toque dulce al final.